Mostrando las entradas para la consulta quino ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta quino ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas

sábado, 7 de octubre de 2017

El homenaje a Quino protagoniza el III Trofeo Ricardo “Relojero”



Ambas formaciones y antiguos compañeros posaron con Quino antes de iniciarse el partido


La cita era a una hora muy taurina, las cinco de la tarde, pero la de hoy en Cacabelos tenía otros  motivos: el III Trofeo Ricardo “Relojero” y el homenaje a Joaquín Rodríguez López “Quino”.

En los prolegómenos del partido entre Veteranos de la Unión y Veteranos de la Ponferradina le fueron entregados a Quino diversos recuerdos y placas conmemorativas de su pasado como futbolista en la Unión, en la Deportiva y en el Pontevedra.

 El primero en hacerlo fue Nino Cubelos –portero, entrenador y ojeador de futbolistas- que quiso personalmente entregarle un regalo que recuerda sus tiempos de compañeros de equipo, Nino en la portería y delante, como defensa, Quino: “Mi mejor defensa”, reza la placa. También los Veteranos de la Unión –organizadores del trofeo- y la Ponferradina obsequiaron al homenajeado con una placa.
Quizá el momento más emotivo se vivió con el regalo de Joaquín, su hijo, que hoy participaba jugando en la filas de la Unión.

A continuación se disputó el encuentro en una espléndida tarde soleada  con un primer tiempo de claro dominio de los visitantes que lograron perforar la portería de los de Cacabelos dos veces. La segunda parte, y gracias a la mejor forma física local, el partido cambió de signo. Dos goles acercaron el empate y metieron el miedo en el cuerpo a los ponferradinos, aunque finalmente se llevaron el trofeo.

Desde diversas localidades bercianas llegaron antiguos jugadores para acompañar a Quino
 
El amigo Nino Cubelos llegó con un regalo personal

La Ponferradina también obsequió al exjugador cacabelense

Placa conmemorativa de Veteranos de la Unión

Quino recibe un regalo-quizá el más emotivo- de manos de su hijo que hoy se alineaba con la Unión

Quino en el centro del campo con los capitanes de ambos equipos y el trío arbitral

Saque de honor

Después del partido unos pinchos fraternales para despedir la jornada

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Quino el herrero, el hombre que bautizó a La Moncloa



Quino el herrero delante de su casa en Cimadevilla


Ayer enterrábamos a Quino el herrero, Joaquín Pestaña Guerrero, uno de los pocos personajes que ponía una nota diferente a Cacabelos y el primero en saludar a los peregrinos que bajaban desde el campo de San Bartolo hacia Santiago de Compostela.
Era un hombre de fácil conversación. Siempre estaba dispuesto para hablar con unos y con otros a su paso por delante del taller. Me hacía gracia su forma de recibir las opiniones ajenas como si las aceptase plenamente:
-¡Ay amigo! Así me gusta, pero…y  a continuación expresaba sus argumentos contrarios a lo escuchado. Una forma de rebatirlos con su particular educación.
Recordaba tiempos de su niñez repartiendo el Diario Pueblo –periódico sindicalista fundado en 1940-  a los suscritos de Cacabelos porque su familia tenía en aquellos años la exclusiva de la distribución. También evocaba el trabajo en la Minero de Ponferrada haciendo el viaje todos los días en bicicleta o las fiestas de su barrio: El corpus, San Roque…con alguna que otra barrabasada que con el tiempo ya solo provocan risa.
La última charla que mantuve con él fue el siete de noviembre pasado con motivo de la celebración del magosto en la residencia El Humeral. Allí vivó los últimos años Se mostraba contento y animado, como en otras ocasiones en las que le pregunté por su salud y su nueva casa. El afecto y buena atención de la dirección y empleadas fueron decisivos para su total adaptación al régimen residencial. Solamente se quejaba de los problemas con las piernas que le obligaban a utilizar una silla de ruedas, pero aún sentado en ella se lanzaba a echar un baile si había una buena moza que se lo pidiese. Enseguida aparecían chiribitas en sus ojos ante la presencia de una hermosa mujer.
En 1977 Prada había comprado e iniciado la restauración del caserón de Cimadevilla que siglos antes había albergado el Hospital de San Lázaro. Pared con pared tenía Quino su taller de herrero, un buen punto de observación de las obras de la futura Moncloa. Pasaban los días, los meses e incluso  los años y las obras no concluían. La complejidad y la duración de las obras –concluirían en 1982-  le daban pie a repetir el  mismo comentario:
-Esto va a ser como La Moncloa, en referencia al palacio madrileño que en aquellos años –comenzaba la democracia- se acababa de destinar a residencia de los presidentes de España.
Tantas veces repitió la frase que el mismo Prada aceptó el nombre para designar su proyecto hostelero. No hacía falta pensar mucho más. Más tarde se prolongó con el título de San Lázaro, La Moncloa de San Lázaro, para marcar bien las diferencias y disipar dudas con La Moncloa de la capital, no fuese a haber alguna confusión a pesar de la distancia. Cada uno lo suyo.
Todos conocíamos su manía –el que esté libre de pecado…- de guardar todo cuanto considerase ser útil todavía o  poder serlo en el futuro, pero sobre todo acumulaba periódicos,  revistas, boletines informativos, publicidad impresa…que saturaban su casa:
-Te tengo que enseñar un libro que tiene todo lo que se sabe –me dijo varias veces- la historia, las matemáticas, las enfermedades…todo. Cuando lo encuentre, te lo dejo. Te va a gustar.
-Será una enciclopedia, sugería yo.
-No, es un libro con todo, todo, todo lo que quieras saber, todo.
No apareció. Nos tocará repasar sus páginas con Quino ya en otro lugar.

sábado, 30 de julio de 2016

La Unión sigue haciendo honor a su nombre



Unidos por la Unión


Un año más bajo el escudo de la Unión Deportiva Cacabelense se reunieron antiguos jugadores, directivos y amigos para disfrutar de un día de confraternización. Desde diversos lugares de España acudieron a la llamada anual que desde hace años viene haciendo Ricardo “Relojero” para sumarse a los que viven en Cacabelos y alrededores.

El primer acto de la jornada fue religioso. En  la Parroquia don Jesús ofició una misa por el alma de los fallecidos y por las intenciones de los participantes.  Y poco después de hacer la ya ritual fotografía ante el vendimiador, los participantes acudieron al restaurante Gato, punto de encuentro para disfrutar en torno a una mesa de recuerdos, anécdotas y aventuras.

Como en años anteriores el singular Nino Cubelos sorteó unos regalos entre los presentes para posteriormente dar paso a la entrega a los homenajeados este año, Antonio González Arias y Quino Rodríguez López,  de sendas caricaturas realizadas por el  dibujante Antonio Esteban González.
El grupo Terra del Ouro amenizó la velada interpretando, además del himno de la Unión,  su tradicional repertorio de canciones populares.


Ricardo entregó a Toño su caricatura en presencia de Antonio Esteban, su autor

Quino recibiendo la suya con la compañía de Ricardo y Antonio Esteban



Dos primos de Ricardo llegaron desde Galicia para sumarse a la fiesta

Varias generaciones de la Unión sentadas a la misma mesa

Carlos brindando con otros veteranos

Luso, a la izquierda,  con míticos jugadores bercianos
Tres históricos del balompié: Simón, Quino y Caramés
Liso, Chimano y Tito

Paco, Alfredo y Liso
Tin Rodríguez, Amancio Merayo y Nino Cubelos


Nino, Gonzalo y don Jesús

Los más jóvenes veteranos de la Unión

Terra del Ouro obsequió a Nino una habanera
Rubio y Campomanes

Carlos y Batalla