Casi quinientas semanas nos acompañó Antonio Estaban en Castroventos presentando fotografías antiguas de Cacabelos acompañadas de un texto. Circunstancias personales le han llevado a abandonar durante un tiempo aquella sección. Hoy, felizmente, recuperamos su firma con el primer artículo de la que será una nueva serie explicando menús típicos de Cacabelos.
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Que levante la mano todo aquel cacabelense
o toda aquella moza de la villa que no recuerde haber visto por las calles
gallinas caseras que picoteaban buscando algo que comer porque no había
corrales o gallineros.
¡Ay! aquellas gallinas que, después,
ya limpias y desplumadas, se comían en pepitoria o se convertían en aditamentos
para una completa paella. Que, por
cierto, solía degustarse en las bodas en la casa de la novia ya que no había
por aquel entonces, en la villa restaurantes dedicados a dar banquetes
nupciales.
Y quiero aprovechar hoy el
espacio de Castroventosa para agradecer a todos aquellos vecinos que durante
casi diez años nos han cedido fotos para ilustrar los textos que iban
apareciendo semanalmente en el blog.
Hoy comienza una nueva aventura
literaria en la que vamos s intentar descubrir -más o menos - una serie de menús típicos de nuestra villa.
Espero que la idea dé resultado. Y comenzamos con aquello que queda dicho más
arriba: las gallinas que andaban sueltas por las calles, como en cualquier
lugar de la zona, ponían naturalmente sus huevos y las amas de casa tenían
plantas de tomates, casi siempre a su disposición, en las huertas, tras de la
casa. Juntos, huevos y tomates hacen un plato goloso en la mesa e incluso
sirven para invitar a gentes que nos visitan. E insisto, que levante la nano
aquel vecino -o vecina - que no haya probado los huevos caseros con la
salsa de tomate hecha con productos del país y no con tomates que vienen de
fuera. Lean la receta del señor de la Vega que aparece en EL PRACTICÓN un libro
que seguramente existe en muchas casas:
"¿Cómo se hacen los huevos
con tomate?/ Perdonadme si digo un disparate/, Se coge una sartén, se limpia
bien /y se llena de aceite la sartén/. Se pone la sartén en el fogón,/
encendido con leña o con carbón, / y sin usar procedimientos nuevos/ se fríen
los tomates y los huevos./ Lo primero los huevos, eso es / y luego los tomates,
o al revés /primero los tomates, o al revés/ primero los tomates, o si no / las
dos cosas al tiempo y se acabó/ No diréis este vate / no sabe hacer los huevos
con tomate"
Ricardo de la Vega