jueves, 18 de octubre de 2018

El Ayuntamiento considera no poder cumplir la sentencia que obliga a readmitir al interventor




El Ayuntamiento ha emitido el siguiente comunicado en el que manifiesta no poder readmitir al interventor titular municipal. Considera que el titular pidió voluntariamente el traslado y cesó en su plaza de Cacabelos.



ACLARACIONES DEL AYUNTAMIENTO DE CACABELOS A LA PROVIDENCIA DEL TRIBUNAL SUPREMO

La sección de admisión de la Sala de lo contencioso –administrativo del Tribunal Supremo acordó, según la providencia de 27 de septiembre de 2018, la inadmisión a trámite del recurso de casación del Ayuntamiento de Cacabelos contra la Sentencia nº176/2018 de 21 de febrero de 2018 del TSJCYL.

Esta providencia del Tribunal Supremo viene de los siguientes hechos:

El 12 de enero de 2016 el interventor titular de Cacabelos pretende incorporarse a su puesto de trabajo, tras venir de un largo periodo de baja, y sin querer pasar un reconocimiento médico.

El alcalde, a través de un decreto, impide esa reincorporación, a la espera de que el interventor pasase un reconocimiento médico, y solicita medidas cautelares a la Junta de Castilla y León

La junta de Castilla y León, deniega una y otra vez las medidas cautelares solicitadas por el alcalde y por los partidos políticos representados en el Ayuntamiento de Cacabelos, excepto el Partido Popular, a pesar de tener abierto un expediente sancionador casi concluido y en el que se proponían dos meses de inhabilitación, y en el que se calificaban los hechos de muy graves por la agresión al alcalde en agosto de 2015.

El 26 de enero de 2016 la Consejería de la Presidencia de la Junta de Castilla y León envía al Ayuntamiento de Cacabelos una dudosa orden, que llega al Ayuntamiento de Cacabelos el día 1 de febrero de 2016, en la requiere al Ayuntamiento que proceda la reincorporación del interventor titular y cese a la interventora interina. Para ello da un mes al Ayuntamiento para su cumplimiento.

El interventor titular del Ayuntamiento de Cacabelos, estando de baja, participa en un concurso de traslados convocado el 27 de octubre de 2015.

El 29 de febrero de 2016 se publica la resolución de ese concurso en el que el interventor titular de Cacabelos consigue la plaza de Fabero.

El interventor solicita personalmente y libremente, el cese, por escrito, como interventor titular de Cacabelos el 16 de marzo de 2016.

Un día después, el 17 de marzo de 2016, la Junta de Castilla y León anunciando un contencioso administrativo contra el Ayuntamiento de Cacabelos para que readmita al interventor titular  y cese a la interventora interina. Esta orden llega al Ayuntamiento de Cacabelos el 31 de marzo de 2016, y después de que el Ayuntamiento de Cacabelos no tenga interventor titular porque el día 16 de marzo solicita libremente su cese.

El 31 de julio de 2017, sentencia del Contencioso administrativo Nº3 de León, estimando la inactividad del Ayuntamiento de Cacabelos al no haber atendido el requerimiento de la Junta de Castilla y León, condenando al Ayuntamiento de Cacabelos a cumplir lo establecido en la orden del 26 de febrero de 2016, que proceda a la reincorporación del Interventor titular y el cese de la interventora Interina.

El problema es que desde el 16 de marzo de 2016, el Ayuntamiento de Cacabelos no tiene interventor titular.

El Ayuntamiento recurre ante EL TSJCYL, que en fecha 21 de febrero de 2018 desestima el recurso presentado por el Ayuntamiento de Cacabelos.

El Ayuntamiento de Cacabelos no tiene interventor titular desde el 16 de marzo de 2016

Y así llegamos a la providencia del Tribunal Supremo.

Al día de hoy el ayuntamiento de Cacabelos no tiene interventor titular, ya que el último cesó el 16 de marzo de 2016, un día antes de que la junta de Castilla y León comunicase el inicio de un contencioso administrativo.

En todo este proceso es destacar al interés de un Director General de la Consejería de la Presidencia de la Junta de Castilla y León, y del portavoz del PP de aquella, hoy concejal no adscrito en el Ayuntamiento de Cacabelos, que empujo lo indecible en todo. Incluso quiso personarse en el primer contencioso administrativo, cosa que no pudo, pero aun así aparece su nombre en la sentencia.

La forma de actuar de la Junta de Castilla y León queda retratada al solicitar en un contencioso administrativo algo que no se puede cumplir, al meterlo una vez que el problema se ha terminado, y seguramente ya conocía que el interventor de Cacabelos ya tenía su plaza en Fabero, y que había cesado como tal en Cacabelos para incorporarse a su nueva plaza.

El Ayuntamiento de Cacabelos no puede readmitir al interventor titular, porque no hay interventor titular de Cacabelos. Por medio hay un concurso de traslados de Funcionarios de Carrera en el que el interventor titular de Cacabelos participó libremente, cesó libremente en Cacabelos, y se incorporó libremente a otro ayuntamiento. Es una sentencia que no se puede cumplir.

R.I.P. Nori Fernández López


R.I.P. Rosa Alba Vega (Hermelinda)


Imágenes y recuerdos de Cacabelos (CCCXXV)


Era la Pascua, farola sujeta las banderitas tradcionales que se ponían entonces

NO SON MADRE E HIJO

Por Antonio Esteban González
Si el niño mofletudo y, un sí es no es, enfadado que vemos en la foto de esta semana, hubiera nacido en un país anglófono  -que hable inglés-  se llamaría Robert o Bob o Bobby y si la señora elegante en su sencillez con el vestido por debajo de las rodillas, cuello camisero, hubiera nacido en la Commowealt, posiblemente la hubiera cristianado con el nombre de Mathilda, pero como no ha ocurrido nada de eso y los dos son españolitos, él es Roberto  -Roberto Carballo y ella Matilde  -Tilde-  la “Catiklla .

 Tilde, por la época en la que Quico, el “Curioso” e Isidro González Canóniga eran los fotógrafos oficiales de la villa, se puso guapa para salir en la foto. Ella, Matilde, trabajaba en LA CARRETONA que así se llamaba el establecimiento de los Carballo y trataba de vender zapatos, zapatillas, sandalias, botas o alpargatas a todo aquel -o aquella-  como se dice ahora, que se acercaba al establecimiento, bajo los soportales, de la Plaza Mayor y no era, a decir de quienes la conocieron una vendedora cualquiera. No. Tilde dominaba el arte de la venta -cosa difícil-  y ofrecía el artículo con muchas posibilidades de que se lo comprasen.

LA CARRETONA perdió mucho cuando Tilde dejó de ser su dependienta y la vida la llevó a otros lugares. Por eso ella recuerda aquellos días con nostalgia.

Al fondo, como no podía ser por menos, vemos los soportales,  como hoy, y quizá como siempre, porque el día que este puebla pierda los soportales habrá perdido parte de su identidad.

Ojalá que no ocurra nunca.