La Escuela Municipal de Música “Hermanos
Sánchez-Carralero” de Cacabelos despedía este jueves el curso 2025-2026. Y lo
hacía como es natural con música. Primero citando al público en la Plaza Mayor
para iniciar allí un pasacalles con final en el Cine Municipal Faba, donde a
continuación tendría lugar el concierto que pondría fin a nueve meses de
trabajo.
Silvia Pérez y Jorge Prada,
profesores de la escuela, se encargaron de realizar una amena y divertida
presentación de los diferentes grupos de alumnos que hoy daban, como no podía
ser de otra forma, el do de pecho para demostrar el progreso alcanzado durante
el último curso.
Acordeones, flautas, saxos,
guitarras, panderetas…y voces, sobre todo voces en esta ocasión, se dieron cita
para interpretar canciones muy conocidas que fueron acompañadas por las palmas
del público en diversas ocasiones.
Silvia y Jorge fueron los presentadores del concierto
Ángeles y Jon -abuela y nieto- alumnos de la misma escuela
Manolo durante su intervención en la fiesta de los jubilados
Nada mejor para encarar este
jueves que hacerlo con una buena noticia: Manuel Domínguez –Manolo el Risco-
avanza ya por el segundo siglo de vida.
El día que la iglesia católica
celebra Santa Eva, San Máximo de Turín, Santa Orosia, San Próspero, Santa
Tigris, San Adalberto, San Moloc y San Salomón, entre otros, es también el
cumpleaños de nuestro inefable vecino Manolo.
No hace falta presentación para
quien con solo mentar su apodo –el Risco- sabemos identificarlo y afiliarlo a
una de las más populares familias cacabelenses. De casta le viene al galgo,
suele decirse, y se cumple con acierto en este caso. Manolo ha sido y es uno de
los rapsodas que se ha dejado oír en reuniones, fiestas familiares y otros
eventos locales.
Hoy, y para celebrar su cumpleaños,
traigo un documento gráfico inédito que grabé en 2016 durante la
comida-homenaje a los mayores de la Asociación de Jubilados y Pensionistas de
Cacabelos. A los postres, Manolo se arrancó a recitar varias obras muy
conocidas del poemario español. Sin apuntes de ningún tipo y “a pecho
descubierto” fue ganando los aplausos del público. Quizá, el que más se
adaptaba al acontecimiento gastronómico fuese Cena jocosa, el poema burlesco de Baltasar del Alcázar (1530-1606)
que acompaño a esta entrada en Castroventosa.
Un año más se ha cumplido la
tradición y la estatua del vendimiador amanecía esta mañana adornada con unas
decenas de tiestos “robados” a los vecinos desprevenidos durante la noche de
San Juan.
A pesar del paulatino descenso en
el número de piezas capturadas con nocturnidad a los pocos vecinos que olvidan
la fecha y no retiran los tiestos al interior de sus casas, perdura esta
ancestral costumbre que años atrás tenía el atrio y aledaños de la iglesia
parroquial como destino de las capturas.