jueves, 22 de enero de 2015

Un paseo virtual por las fotografías de Isidro Canóniga



Campos y cardos, de Isidro Canóniga en esta exposición


El enlace Naturart nos sirve para visitar de forma virtual una nueva exposición del fotógrafo cacabelense Isidro Canóniga. Con la independencia que da este medio, cada uno podrá elegir el momento y el tiempo deseado para disfrutar una vez más con las sorprendentes imágenes que nadie como Isidro sabe capturar.
Son interpretaciones realistas, subjetivas, y abstractas, a través de imágenes fotográficas mostrando la magia y los colores de la Naturaleza.
Isídro Canóniga tiene el placer de invitarte a la inauguración de su galería 'NATURart' en VirtualGallery.com: https://www.virtualgallery.com/galleries/isidro_canoniga_a2202120/naturart_s13452

El expositor estará presente y se comunicará contigo a través del chat de la galería.

miércoles, 21 de enero de 2015

Imágenes y recuerdos de Cacabelos (CXXXVI)



AGUAS ARRIBA DEL CÚA…
Antonio Esteban González
 
Aguas arriba de El Cúa había, hace años, un lugar mágico: una balsa de aguas tranquilas, llamada “La burra de Pepito” a donde acudía la juventud para refrescarse en los veranos de cielos diáfanos y soles penitenciales. Era el lugar de moda porque aún no existía la playa fluvial y las autoridades competentes no habían acordado montar una piscina municipal en la que refrescarse.
Allí a “La burra de Pepito”, un lugar que todos recuerdan, se acercaba, cada tarde, la mocedad de Cacabelos con su transistor a pilas -el último grito de la técnica-para escuchar, a la sombra de los chopos la última canción de Domenico Modugno: “Marina, Marina, Marina, contigo me quiero casar…” o •Nel blu dipinto di blu..” o “Capri c’est fini…”.
 Eran los románticos años sesenta y a “La burra de Pepito” habían ido, aquel domingo, Bertito, el de Prieto, que vivía en La Caseria y le queda más a mano, José María, el “Pardal”, su amigo Roberto, “el Carretón”, que nos cedió la foto de esta semana, Gelín, que trabajaba en  Caja Rural, Pepe Santos, quien, desgraciadamente, no podrá verse en la foto y recordar momentos felices porque ya no está entre nosotros y Roberto Morete que contempla la escena desde lejos.
Una foto, como todas las fotos que aparecen cada semana en este blog que nos acerca  -y nos recuerda-  un tiempo que, quizás, fue más feliz para todos  y que espero traiga hermosos recuerdos que es lo que nos proponemos.

martes, 20 de enero de 2015

Cacabelos amanece con una ligera capa de nieve


Se asoma a mi ventana...Pepe Couceiro con "Don Dámaso (1926-2005)"



Se asoma a mi ventana Pepe Couceiro recordando a Don Dámaso Núñez, párroco de Cacabelos.

DON DÁMASO (1926-2005)
Dámaso Núñez Fernández (Don Dámaso) hubiera sido un sacerdote más sino fuera porque en la niñez de muchos de nosotros se convirtió en uno de nuestros mejores maestros. Por primera vez en nuestra vida nos enseñó otra realidad además de la que íbamos descubriendo en el entorno familiar. Gracias a él interiorizamos algunos de los más importantes valores que regirían posteriormente nuestra vida.
Don Dámaso en 1987


Tanto a mí como a varias generaciones de “monaguillos” nos mostró una excitante visión del mundo cuando nos subía a su “vespa” y recorríamos, a la velocidad de la luz, el trayecto que separaba Cacabelos y Puebla de Trives, su pueblo natal en la provincia de Ourense.
Al enseñarnos las reglas de su juego de mesa preferido, el ajedrez, comenzamos también a desarrollar nuestras mentes. En la espera de cada acto litúrgico o entre celebración y celebración nos enfrascábamos en la sacristía en incontables partidas. Cuando jugábamos contra él todos soñábamos con ganarle porque eso suponía que nuestra autoestima pasaba a un nivel superior y la liberación de endorfinas hacía el resto.
Su disposición permanente para intentar resolver los problemas de los demás, no sólo los del alma, sino los de la vida real, fueron elevando su respeto y cariño por parte de la comunidad.
Don Dámaso con alumnos des Instituto de Cacabelos en Italia. 1975
Entre sus importantes logros podemos destacar la extraordinaria  influencia que ejerció en la consecución del entonces Instituto de Enseñanza Media (actual Bergidum Flavium) para nuestra villa y del cual han salido tantos profesionales destacados en todas las áreas.
Es probable que para los feligreses que lo conocieron su mayor virtud haya sido su brillante oratoria. Su facilidad de palabra y la “química” que se establecía con los que le escuchaban era razón suficiente para que recibiera constantes alabanzas tras finalizar la celebración.
Siempre que nos encontramos o recordamos a personas que nos han marcado positivamente experimentamos sensaciones agradables, este tipo de emociones son las que llegan a mi mente siempre que me llega la imagen de Don Dámaso, al menos para mí un ser irrepetible. Lo queramos o no nos veremos pronto amigo.