La entrada de este otoño prematuro no amedrantó a las primas Vázquez de Cacabelos para citarse al pie del vendimiador, realizar la obligatoria ronda y finalmente sellar la noche con una cena fraternal en La Taberna. Una buena costumbre de estas chica que afianza las relaciones familiares y la amistad. Y encima, guapas.

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