viernes, 24 de julio de 2020

Lavado de cara y limpieza general en el cementerio


Los trabajos de este jueves se concentraban en una de las puertas de entrada y el cierre.

José María y Óscar son los nuevos encargados fijos del cementerio (José María lo estuvo de forma interina anteriormente) y desde su toma de posesión se han centrado en dar un repaso total al interior,  instalaciones y cierre. 

Después del tiempo de confinamiento y con la consiguiente prohibición de entrar en el cementerio se había notado un creciente aumento de suciedad y aparición de vegetación que han sido ya solventados. Los dos operarios se afanan ahora en preparar las paredes de la entrada y puertas para pintarlas de nuevo.

Nuevo aspecto de una de las calles del cementerio

miércoles, 22 de julio de 2020

Imágenes y recuerdos de Cacabelos (CDX)


Olguita Guerra, José Antonio Morete y Dorita Guerra
 
ROMANCE DE BODA
Por Antonio Esteban

Estaban  -porque lo estaban-
de boda las dos hermanas.
La una era la novia
y la otra la cuñada
porque en el día de autos,
aquel día se casaba
con el mozo de la foto
la hermana de la hermana
y así se convertía
la otra hermana en cuñada.
Olguita se llama una,
La otra Dori se llama
y José Antonio era el novio,
elegante y con corbata.
Lo amarran bien por los brazos
-una y otra bien lo amarran-
no fuera por lo que fuera
a casarse se negara,
pero la boda se hizo
que ya estaba apalabrada.
¿Cómo la iba a dejar
si era la novia muy guapa?
Y ya tañían alegres
en la iglesia las campanas.
Se casaba José Antonio
-con Olguita se casaba-
Ella le dijo que sí
y él aceptó su palabra.
Fue un día de jolgorio
y de alegría muy sana.
El vino de don Antonio
-el mejor vino de España-
regó aquel día el banquete.
Dicen que al cortar la tarta
Olguita se sonreía
y una lágrima regaba
el rosicler de sus labios
y la tez un tanto pálida.
De novia pasaba a esposa
que a eso Olga aspiraba.
                      ´
He recordado aquel día.
Ahora espero que me aplaudan

martes, 21 de julio de 2020

Un poste de hormigón que hace equilibrios




Así está desde hace al menos tres semanas en la calle San Bartolo este poste de hormigón que amenaza con caer. Se sostiene en un equilibrio incierto. Quizá el entramado de cables en la parte superior sirva de soporte hasta que la empresa eléctrica –Fenosa, Naturgy o vete a saber cuál es la propietaria- se decida a reparar o cambiarlo.