Un año más, y siguiedo la ancestral costumbre, esta tarde comenzó a arder la hoguera de San Manuel en el antiguo Campo Nuevo, actualmente ocupado por el Instituto. La Peña "Los Manolos" es quien se encarga de organizarla estos últimos años. Al calor de las llamas todos los asistentes fueron obsequiados con unos sabrosos chorizos escaldados y un reponedora queimada.
viernes, 31 de diciembre de 2010
Hoguera de San Manuel 2010
Un año más, y siguiedo la ancestral costumbre, esta tarde comenzó a arder la hoguera de San Manuel en el antiguo Campo Nuevo, actualmente ocupado por el Instituto. La Peña "Los Manolos" es quien se encarga de organizarla estos últimos años. Al calor de las llamas todos los asistentes fueron obsequiados con unos sabrosos chorizos escaldados y un reponedora queimada.
martes, 28 de diciembre de 2010
Cacabelos supera el record del frío
El termómetro digital de la Plaza del Vendimiador marcaba esta mañana -77º (¡SETENTA Y SIETE GRADOS BAJO CERO!), temperatura jamás alcanzada en nuestro pueblo. Podéis creerme que la gente un poco madrugadora ni se inmutaba ante los datos que leía, ni tan siquiera se oía el típico comentario:¡qué frío!. Soportaba tranquilamente esta nueva ola de frío. Comenzaban los cacabelenses sus tareas cotidianas sin dar la más mínima importancia e este record histórico logrado hoy. Seguro que todas las televisiones iniciarán los informativos con datos de temperaturas de tres, cuatro, siete... grados bajo cero en algunos lugares de España. Pero se olvidarán de citar la baja temperatura alcanzada en Cacabelos y como sus ciudadanos ni se inmutan (tal parece que fuesen de Bilbao)ante tamaña adversidad.Cacabelos, 28 de diciembre de 2010
P.D.N.J.(Palabrita del Niño Jesús): Lo fotografía no está trucada ni retocada en el photoshop.
lunes, 27 de diciembre de 2010
domingo, 26 de diciembre de 2010
miércoles, 22 de diciembre de 2010
Comienza la remodelación del parque infantil
R.I.P.
Cuando se inician estas entrañables fiestas, nos llega la triste noticia del fallecimiento de Arsenio Fernández en Ponferrada, donde residía desde hace años. Arsenio era hijo de Maruja la de Carín, quien tuvo un comercio de comestibles en la Plaza Mayor en el lugar que hoy ocupa una tienda de reparación de calzado. Sus hermanos son Lolo(Pajuela), Carín(el carnicero) y Paco(del restaurante Villa María). Tuvo otro hermano, fallecido en plena juventud en un accidente bañándose en un río por tierras de Huesca.D.E.P.
martes, 21 de diciembre de 2010
domingo, 19 de diciembre de 2010
sábado, 18 de diciembre de 2010
viernes, 17 de diciembre de 2010
Una peseta de galletas partidas
-¿Qué quieres? Pregunta Doña Carmen, sentada tras la dorada y repujada caja registradora.(Doña Carmen fue durante muchos años la cajera y encargada del establecimiento, nos maravillaba su tecleteo y el sonido de aquella fantástica máquina).
-Una peseta de galletas partidas.
-Lola, ponle una peseta de galletas partidas a Santos. Ordenaba Doña Carmen a una de sus dependientas.
Esta escena era muy habitual en el antiguo Comercio de Guerra(Casa Guerra) ubicado en los bajos del anterior edificio al que en la actualidad ocupa Caja España.
Era, sin duda, el comercio mejor abastecido de Cacabelos y pueblos aledaños. Surtido ampliamente de toda clase de comestibles y bebidas, hasta petróleo para las estufas se podía comprar allí.
Muchos de los productos se compraban en pequeñas porciones, pues la mayor parte de las ventas se hacían a granel. El aceite, el café, el queso... y las galletas.
Éstas venían envasadas en cajas de latón con capacidad para varios Kg. Se vendían a peso según la necesidad del consumidor. El cliente podía llevar la caja entera previo el pago en depósito del valor de la misma en vacío, pero debía devolverla en la compra siguiente si no quería volver a abonar otro envase. Debido al transporte y a la manipulación , algunas galletas se iban rompiendo, quedando en el fondo pequeños trozos de las mismas y el polvillo correspondiente. Esos restos eran “las galletas partidas”. Se vendían ya sin pesar en la báscula y a un precio muy inferior al resto de las “enteras”. La mayor o menor cantidad por una peseta, dependía de la generosidad del momento de la empleada de turno.
Los chavales creo que seríamos los más asiduos compradores de éstas. Entonces no nos importaba la buena presencia del producto, sino la cantidad. Salíamos rápidos a la calle con el cucurucho del preciado dulce para, generalmente compartido con otros, dar inmediata cuenta del mismo.
jueves, 16 de diciembre de 2010
miércoles, 15 de diciembre de 2010
Pepe Carralero
Podéis ampliar la noticia en el siguiente enlace:
http://www.la-cronica.net/2010/12/15/vivir/lo-que-yo-pinto-es-lo-que-absorbo-de-la-vida-108071.htm

