miércoles, 9 de agosto de 2017

R.I.P. José Manuel García García



José Manuel en San Isidro 2013

Esta mañana me llegaba la noticia del fallecimiento de José Manuel García García en Ceuta. Tenía conocimiento de su enfermedad desde hace unos años, pero nada me hacía presagiar su muerte.

José Manuel tenía cincuenta y cuatro años, era hijo de Ermitas. Se había casado con Isabel con la que tenía una hija, Ana, que le había hecho abuelo de Jimena, una nieta que le embebía el alma.

Era militar y había participado en varias de las misiones que el Ejército Español había desarrollado en el extranjero, teniendo Ceuta como lugar de residencia habitual.

Fue uno de los primeros amigos de este cuaderno –Castro Ventosa- que solía visitar con frecuencia estuviese donde estuviese. Decía que le acercaba a Cacabelos.

 Recuerdo la anécdota que me contó cuando estaba participando con los cascos azules de la ONU en   UNIFIL (United Nations Interim Force in Lebanon) en la frontera entre Líbano e Israel. Había divisado en una colina un cerezo con la fruta madura.

Un cerezo a 1.300 metros de altitud y a más de 4.000 k. de Cacabelos! se decía asombrado. Automáticamente le entró la nostalgia de las cerezas nuestro pueblo y se acercó a probar las cerezas:
-No tenían el sabor de las nuestras. Me decía dando aún la impresión de seguir decepcionado.

D.E.P.

Imágenes y recuerdos de Cacabelos (CCLXXIX)




MATILDE CASTILLA

Por Antonio Esteban González
No. Tilde no se llama así, pero, si hubiera hecho una carrera teatral, a buen seguro, como otros actores o actrices, hubiera buscado un nombre  para aparecer en los cartelones publicitarios y este   -Matilde Castilla-  hubiera sido perfecto, porque ella, al igual que muchas mozas de Cacabelos, allá `por los años cincuenta/sesenta del siglo pasado, actuó en alguna de aquellas obras de teatro que montaba la Sección  Femenina, que, como bien sabido es, se preocupaba de que las muchachas de la España Imperial no solamente fuesen mujeres hacendosas  -barrer, coser o limpiar la casa y ser fieles esposas de sus maridos-   sino que, también alimentaban sus sueños con obras de teatro en las que no intervenían  hombres por aquello de que si evitas la tentación, evitas el pecado.
Y Tilde fue una de esas mozas que intervinieron en obras de capa y espada e interpretó el papel de paje en una de ellas con un vestido hecho por ella misma.

Tilde Castillo ataviada para la obra de teatro
No tengo datos   -no los tiene Tilde-  del título de la obra en cuestión, pero, si, recuerda a otras amigas que intervinieron en la función y cuya foto también presentamos. Ahí están, Manolita, la hermana de Tano, Quilile, Maruja, la “Carretona”, Montse, delegada de la Sección Femenina, que venía desde León, Pilarín, la “Lindosa”, Lisiña, la “Porreta”, Tilde, Lilo, la de Luna, Carmiña Mediavilla, Maruja, la “Cativa”, Manolín, el de don Justo,que se juntó con ella para la foto, Mirita Peña, Toné, la de Luna, Mary Tere y Cuqui Lizáfaro y Lupe, la “Carretona”.
Tilde tampoco recuerda el título de la obra que, seguramente fue una de aquellas obras de teatro que alguno de los censores de la época escribía tratando de compararse con los dramaturgos que, por aquel entonces, llenaban los teatros.
Tilde no fue protagonista, pero recuerda una de las frases que alguien decía: “La moza soltera no estará en la era, tras ponerse el sol” que explica suficientemente como debían conservar su pureza virginal las mozas en aquellos tiempos.
Una foto, esta, de ayer, que recuerda tiempos mejores. ¿ O no?.

martes, 8 de agosto de 2017

Un grupo de Cáritas de Durango descansa en Cacabelos en su peregrinación a Santiago



Foto de familia delante de la ermita de San Roque, Wilma incluida


Son doce personas que caminan hacía Santiago y han elegido  Cacabelos como final de etapa en su peregrinación. Son de la comarca del Duranguesado  y participan en esta actividad gracias a la organización Cáritas de esa localidad vizcaína. Vienen acompañados por Alberto Estefanía, coordinador del viaje.
Es el tercer año que Cáritas de Durango organiza esta actividad englobada en el proyecto “Etxepel” (casa cálida) y denominada Wilma en referencia a la perra que acompaña al grupo. Está dirigida a personas sin hogar con el fin de reforzar su autoestima a través de la intensidad y el intercambio de experiencias del Camino.
Susana Vila, concejal de Acción Social, recibió a los peregrinos en el Albergue Municipal
El Ayuntamiento ha puesto a su disposición las instalaciones del albergue y se oecupará del avituallamiento para la cena. Cáritas de Cacabelos, por su parte, se encargó de facilitarles la comida.