miércoles, 24 de marzo de 2021

Imágenes y recuerdos de Cacabelos (CDLV)

 


Autoridades civiles, militares (y eclesiásticas)

 Por Antonio Esteban

Había, si mal no recuerdo, hace años, tres clases de autoridades a las que se les debía respeto y sumisión, o, por lo menos, respeto. Las civiles, las militares y las eclesiásticas porque, aunque no se lo crean, las eclesiásticas -llamémosle párroco-  además de autoridad moral en cosas de la Iglesia tenían su coto de poder. Yo recuerdo que los certificados de “buena conducta” -me remito muy atrás-  los extendían los párrocos que, a lo que parece, eran quienes mejor conocían al peticionario. Lo estoy comprobando en una sección que escribo para una emisora de radio. Ahí, la autoridad civil y la militar -la guardia civil -  no entraba. No era de su competencia. Estaban para lo que estaban en los pueblos. Por ejemplo, lucían muy bien con su uniforme, sus medallas y su tricornio charolado en las procesiones con el Santísimo y el mosquetón a la funerala, al lado del alcalde. Si acaso, el comandante de puesto autorizaba la celebración de guateques en casas particulares sabiendo quienes iban a estar presentes. Lo sé porque a mi me ocurrió alguna vez. Los alcaldes estaban por encima de esas minucias y bastante tenían con gestionar el ayuntamiento, cosa harto difícil. Y ¿el Juez?   El juez, como dice el título, trataba de poner concordia entre vecinos díscolos.

La foto que esta semana abre nuestro “blog” es una de 1980. Han pasado por ella muchos años -cuarenta y uno, exactamente-  y ahí están las autoridades civiles y militares, a la espera de la autoridad eclesiástica que encabezaría la procesión y que, seguramente,  estaría  vistiendo, en aquel momento, la capa pluvial y cepillando e el bonete.

Vemos a Gemiro, el “Polo”, a Víctor de Francisco -con barba-  a José Luís Prada, alcalde , a Manolo “Cacagües” y a Rivas, concejal. Detrás un Sarmiento y su hijo y, quizás a Hortensio de Pieros. Era el día de Pascua, un día grande.

Para terminar se me ocurre pensar qué estaría diciendo Víctor, el juez, a José Luís Prada y al guardia civil. Habría que preguntárselo a ellos. ¿Un chiste de farmacéuticos? Todo es posible…

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