domingo, 25 de enero de 2026

¿Cacabelos quedará fuera de la celebración del eclipse total de Sol del próximo 12 de agosto?

 

La prensa nacional se hizo eco de la noticia


El  17 de abril hará 114 años que Cacabelos acaparó la atención nacional e internacional como uno de los lugares ideales para observar el eclipse de sol de aquella fecha.

En Castroventosa se anunciaba el centenario (2012) un año antes y recordaba el evento el mismo 17 de abril de 2012. Dejamos entonces escapar una oportunidad única de conmemorar aquel evento, nada se hizo entonces desde nuestras instituciones y se dejó pasar el aniversario. ¿Volverá a pasar? Aún estamos a tiempo. Cacabelos, con estos antecedentes, debería formar parte de las celebraciones. 

La Junta de Castilla y León, entre otras comunidades, ya ha adelantado la promociona en FITUR la oferta turística de Castilla y León bajo el lema ‘El cielo nos ha elegido’ con el eclipse solar de agosto como reclamo. La Comunidad ha elegido el astroturismo como hilo conductor de su presencia en el encuentro, con la mirada puesta en el eclipse total de sol del próximo 12 de agosto, uno de los grandes acontecimientos naturales del año.

Recorte de un periódico siguiendo las noticias del eclipse


Castroventosa: Estamos de centenario. 17 de abril de 2012

La misma noche en que el célebre Titanic rendía toda su fortaleza a las gélidas aguas del Atlántico, astrónomos, físicos y periodistas viajaban desde Madrid en el tren expreso a Galicia. Su primer destino era la antigua estación de Ponferrada, pero no concluiría allí aquel largo y pesado viaje. El periódico ABC de Madrid en su edición del día 13 ya informaba de la gran afluencia de tan singulares viajeros que se estaba produciendo en dicha estación por aquellas fechas  Desde la capital berciana habrían de dirigirse a Cacabelos, donde las autoridades municipales estaban preparadas para recibir a tan distinguidos viajeros y ponerse a su disposición para facilitarles en lo posible su misión. Otros ya se habían adelantado y se organizaban para tener todo su equipo preparado. Incluso algunos se presentarían en nuestro pueblo horas más tarde procedentes de otros puntos de la geografía española.

Cacabelos olía a fiesta(“Las instalaciones de Cacabelos. Animación extraordinaria” subtitulaba el diario madrileño). Tal era el número de hombres de ciencia, autoridades, auxiliares, criados, turistas y curiosos deambulando por nuestras calles y el bullicio en  tascas y pensiones que más bien parecía continuar la recién finalizada Fiesta de Pascua.

Corría el mes de abril de 1912, el día 14  ocurría la catástrofe del Titánic y el 17 se anunciaba un eclipse de Sol. Eclipse, que según habían anunciado diversos astrónomos, convertía a Cacabelos como uno de los lugares  ideales para su observación  gracias a encontrarse en el punto central de la línea del mismo.

A nuestra villa arribarían comisiones del Observatorio de San Fernando y Madrid, del entonces Ministerio de Instrucción, de Barcelona, de la Universidad de París... Personalidades del mundo científico y periodístico como el Ilustre General , Director de Observatorio de San Fernando, Don Tomás de Azcárate; al profesor Don Pedro Carrasco Garrorena y, sobre todo, a Don Mario Roso de Luna, el más afamado astrónomo de la época. Acudió a Cacabelos en su condición de astrónomo, teósofo y periodista de “El Liberal”.

La mayoría de aquellos ilustres visitantes, agasajados por las autoridades y notables del pueblo, eligieron el Campo de San Bartolo para montar todo el tinglado de aparatos: espectógrafos, anteojos, heliógrafos, cronómetros, cámaras de cine, etc.  que sin lugar a dudas asombrarían a los expectantes lugareños. Roso de Luna eligió el ofrecimiento del farmacéutico local Manuel Vega Flores de su casa de campo a las afueras del pueblo para montar toda su impedimenta.