sábado, 30 de mayo de 2026

Primera Comunión de los niños de la parroquia de Cacabelos

 

Diecinueve niños tomaron hoy su Primer Comunión en Cacabelos

   Texto leído por Lara Luna, catequista de la Parroquia, en el día de hoy:       

Queridos niños, familias, catequistas, Don José Luis:

Parece que fue ayer cuando empezamos el curso de catequesis. Ya han pasado tres años desde que llegasteis a La Parroquia de Santa María, para empezar este camino tan bonito y pedirnos que os ayudásemos a preparar a vuestros hijos para recibir la Primera Comunión.

Lo primero, quería agradeceros a vosotros padres, vuestra colaboración, por la confianza que habéis depositado en nosotras, y sobre todo por vuestra entrega constante, por vuestro ejemplo, por vuestra presencia silenciosa y fiel. Han sido unos años intensos de clases, oraciones, celebraciones, misa los domingos, excursiones… Sabemos bien el esfuerzo y la colaboración que eso requiere.

Todos queréis para ellos lo mejor y, sin duda, lo mejor que les habéis dado es poder conocer y amar a Jesús.

Cada semana era una alegría esperarles, entrar con ellos en la Iglesia, cantar, rezar y luego hablarles de Jesús. Hemos rezado con ellos y por ellos. Les hemos querido y nos han querido.

Y a vosotros, niños: Con vuestra sencillez, nos habéis hecho recordar el valor de lo esencial, con vuestra sonrisa, a ser generosos, con vuestra vitalidad, a ser pacientes; en una palabra: a ser mejores. Habéis sido maestros sin saberlo, y cada uno de vosotros ha dejado huella en nuestros corazones.

Antes de despedirme quería agradecer a Don José Luis, por su entrega incansable y por su alegría contagiosa.

Hoy quiero dedicar estas palabras al sacerdote Don José Luis, alguien que, con su ejemplo y su forma de ser, ha dejado una huella muy especial.

• Gracias por enseñarnos el verdadero valor del amor y la entrega hacia los demás. 

• Gracias por su apoyo y sus consejos, que nos ayudan a seguir adelante en los momentos difíciles. 

• Gracias por su sinceridad, humildad y la confianza que transmite a cada persona.  

• Y gracias porque, siempre está ahí, para ayudar y escuchar a los demás.

Que Dios lo siga bendiciendo y acompañando siempre en su camino.

Y ahora ya sí que me despido que ya empiezan a sonar las tripas…, pero no sin nombrar a Matilde, Tere, al coro parroquial Virgen de la Asunción, a mis compañeras catequistas y a todos los que muchas veces en la sombra, hacen posible que nuestra parroquia esté siempre viva y acogedora. 

Felicidades y enhorabuena, nos vemos el curso que viene.

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