miércoles, 19 de diciembre de 2018

Imágenes y recuerdos de Cacabelos (CCCXXXIII)



DE MERIENDA


Eran otros tiempos. En todos los aspectos, eran otros tiempos y si hoy los mozos salen de vinos, antes, las gentes, hombres, mayormente, se reunían en torno a una mesa bien abastecida de viandas, a merendar. No eran cenas ni comidas. Eran meriendas en las que se hablaba de todo lo divino y de todo lo humano -es un decir-  porque había tiempo para ello.

Las mujeres, a veces, se enfadaban y decían a los maridos aquello de “¿Dónde vas con tus amigotes?” porque, para ellas, los amigos de sus maridos no eran amigos, eran amigotes. Ellos se reían socarronamente, pero iban a merendar, como podemos ver en esta foto. Y merendaban bien porque, además de la botella de vino, se ve, a la derecha, una de licor y, en el centro de la mesa, una pata de cabrito.

Y estos amigos, después de apurar la última copa, llegaban a casa; se tumbaban en la cama resoplando hasta que el nuevo día los despertaba para que acudiesen a sus quehaceres.

Y ahí los tienen: Carín, que sirve vino a Agustín, el “Castillo”; Kiko, el “Sereno” porque, por si no lo saben nuestros lectores, hubo un tiempo en el que existía el oficio de sereno, que era el hombre que abría las puertas, con una llave maestra, a los que habían perdido las llaves y que decía, con voz cantarina aquello de “Las doce y serenooooo…”.

También está un tío de Camila, que se lleva algo a la boca y Javier Lago, padre de Luis Lago, el dominico, con un puro en la boca y Casiano que fue un popular barbero de Cacabelos, cuando los barberos eran más bien barberos y no peluqueros.

Es de suponer que la merendola como se le llamaba, en aquel entonces, a estas reuniones de amigos, terminase bien y que, a una hora oportuna, estuviesen en sus casas porque, casi siempre, uno de los contertulios decía: “Bueno, muchachos, ahora, cada mochuelo a su olivo”. Y se iban.

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