jueves, 3 de marzo de 2016

Imágenes y recuerdos de Cacabelos (CXCIX)




                                   PARAISOS PERDIDOS
Por Antonio Esteban González 
Este pie de foto, hoy, casi parece el título del largo  poema  -EL PARAISO PERDIDO-  de John Milton   -diez mil versos, en inglés-  que me hicieron leer en la adolescencia  -en una perfecta traducción-   y del cual recuerdo el título y poco más.
Lo cierto es que todos hemos perdido algo a lo largo de nuestra vida y casi ninguna de las cosas perdidas han sido recuperadas. Hagan recuento conmigo: hemos perdido a nuestros padres, hemos perdido la inocencia, hemos perdido la esperanza de  crear un mundo mejor  -y no quiero ponerme trascendente-  y, por perder, hemos perdido el paisaje que nos rodea  -o que nos rodeaba-  como por ejemplo, el de la foto, tan nuestro. Pero la vida tiene estas cosas.
En la fotografía vemos, por ejemplo, que hemos perdido árboles: el negrillo que crecía en uno de los laterales del Instituto, aunque, al fondo, Castroventosa, por su parte, hoy, haya  ganado vegetación: la planicie  está ocupada, ahora, por pinares.
Hemos perdido “El Campo de San Isidro” donde tantas veces rodó un pesado balón de cuero que dio tardes de gloria a los mozos de la villa, pero  no se ha perdido la casa del Sr. Antonio “El Madrileño”, que se atisba a la derecha de los soportales y tampoco hemos perdido los soportales tan típicos de esta zona.
Se han perdido muchas cosas que no recuperaremos nunca, pero, hoy, recuperamos este paisaje urbano en el que se ve a una niña, un joven y una bicicleta, como fondo importante: la niña se llama  Elena, el joven Amancio y esta foto es un trocito de su juventud  -o niñez-  no tan lejana.
Bienvenidas, pues, estas fotos nostálgicas que nos permiten recuperar paisajes perdidos o momentos olvidados.
Así era nuestra villa ayer. La recordamos hoy.
Era mil novecientos setenta y tantos, cuarenta y muchos años atrás.

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