![]() |
| Yo al lado del río que tanto añoraba mi papá y con el que me hizo soñar |
Mi viaje a Cacabelos
Por Alicia María Luisa García
Me jubilé y comencé a soñar poder conocer la tierra de mi padre. Y para allí me embarqué de la mano de mi compañero de vida, Marcelo, a conocer Cacabelos.
Me puse la última gorra que uso mi papá en vida y me fui a recorrer las calles de su querido Cacabelos.
Llegué con la ilusión de conocer el lugar donde estaba esa casa de piedra al lado del río que tantas veces me la había contado. Quería saber si era real o una ilusión infantil creada por mi imaginación. Familia no pensaba encontrar ya que no tenía datos ni contactos.
Llegamos de noche en autobús y lo primero que escuché fue el murmullo del rio. Con equipaje y todo convencí a mi compañero ir a verlo.
Luego buscamos donde alojarnos y comenzamos a recorrer esas callecitas angostas sin veredas y de adoquines. Encontramos para alojarnos “La gallega”. Un lugar que quedará en mi recuerdo por siempre ya que viví unos días intensos de emoción y alegría acompañada por sus dueños.
Lo primero que hicimos a la mañana siguiente fue ir al ayuntamiento para averiguar dónde podía haber vivido mi padre entre los años 1920 y 1950, sin otro dato que el rio y su foto.
Allí me atendió el policía más antiguo del pueblo, Juan Carlos, un hombre muy amable y solícito. Me orientó a sacar la partida de nacimiento de mi padre y desde allí comenzar la búsqueda.
Sentí enorme emoción al ver esa partida de nacimiento escrita a mano alzada, amarillenta, la firma de mi abuelo Carlos.
Era adentrarme en un túnel del tiempo en los días del nacimiento de mi padre. Esa partida era un libro abierto para descifrar datos que no conocía, como los nombres de mis bisabuelos… pero el domicilio no estaba, decía nacido en “su naturaleza” como se usaba en la época para decir su domicilio.
Allí Juan Carlos tratando de ayudarme en la búsqueda me dice que en el pueblo se conocen por el apodo de la familia, si yo lo sabía. Yo no lo conocía, pero le comento que alguna vez mi papá entre risas, por lo que yo pensé que era una broma, me dice que a mi abuela le decían La Carretona, pero que no era seguro, ya que yo no lo recordaba como un dato relevante.
Y ahí comenzó a ponerse en marcha un engranaje social, comunitario y familiar, sin que yo lo supiera, hasta la noche de ese mismo día.
Del ayuntamiento fuimos a ver ese río que solo había escuchado la noche anterior, el río Cúa.
![]() |
| Exposición en el Museo Arqueológico de Cacabelos dedicada a la emigración |
En el camino vimos que había un museo, así que a la vuelta y con la sensibilidad a flor de piel, entramos y nos atendió una señora muy amable que nos pregunta de dónde éramos. Le conté que había venido a conocer el pueblo de mi padre que había emigrado 75 años antes.
Y ahí ocurrió otro milagro. Me comenta que justo esa semana había una exposición de los emigrantes del pueblo del siglo anterior.
![]() |
|
MI compañero Marcelo y yo con los carretones de Cacabelos: Marifrán, Toñita, Lucre, Ester y Toni |
Juro que lloré al leer la leyenda de la sala…Era mi padre diciéndome: “Siempre hay un camino de retorno”. Fui a buscar y dejé en la exposición el pasaporte del viaje de mi papá. Había en la exposición una vitrina donde estaban unos cuantos pasaportes de otros emigrantes del pueblo.
Tenía mi alma rebosante de emociones, mi padre estaba acompañándome en cada paso que daba en Cacabelos.
Pero aún faltaba más, gracias a esos engranajes que se habían puesto a funcionar.
La noche de ese mismo día nos disponíamos a salir a cenar, cuando el dueño del hotel sube agitado y me dice: “Ahí abajo hay unas parientas tuyas que quieren conocerte”.
Primero pensé que era una broma, luego que el señor estaba ávido de que encontrara a algún familiar y por ultimo pensé – no puede ser si yo no conozco a nadie y nadie me conoce…
No contaba con el dato de Los Carretones. Tampoco contaba con el anhelo de dos mujeres mayores que insistieron a sus hijas buscar a la posible parienta argentina.
Bajé y me encuentro con dos mujeres de mediana edad que me dicen: “Venimos a ver si eres una Carretona, si somos parientas”. Eran María Francisca Carballo y Ester Vilas.
Les doy mi nombre y apellido, ellas me dan los suyos y no coincidíamos en nada. Me comentan que sus respectivas madres están esperándome en el café para conocerme.
En el camino hacia el café me cuentan que sus madres por la mañana habían ido a misa y que allí alguien le comenta que hay una Carretona en el pueblo que venía de Argentina.
Les comentan a sus hijas y les piden que me buscaran. Ellas comienzan a buscar en los hoteles de Cacabelos, que no son pocos y así llegaron a “La Gallega”.
En el café me encuentro con Antonia Carballo (Toñita), Antonio Vilas (Tony) y Lucrecia Basante esperando en una mesa.
Antonia me da un abrazo tan sentido que me emociona, pero temía no ser quien ellos esperaban. Estaba centrada más en ellos que en mis propios sentimientos. Era todo tan rápido e inesperado que no podía conectarme con mis sentimientos.
Charlamos un poco sobre nuestro viaje y quienes eran ellos. Antonio me cuenta que al otro día se iban a Madrid. Por eso la urgencia de buscarme ese mismo día.
![]() |
|
Comparando árboles genealógicos |
Ester y yo tomamos unas hojas y comenzamos a hacer nuestros respectivos árboles genealógicos. Al mío recién le agregaba a Ángel y Petra de la partida de nacimiento de mi padre. Entre todos en esa mesa colectiva con dos generaciones, dos nacionalidades distintas, armamos lo que acá llamamos “nuestra tribu”. ¡ERA UNA CARRETONA DE ARGENTINA!
Recién ahí sentí que me abrazaban amorosamente todos esos antepasados que no conocía y que a partir de ese momento me acompañan porque gracias a esa familia encontrada supe la historia de Los Carretones. Y no solo los recuperé yo, sino también mis 4 hijos y mis 5 nietos…Y así seguiremos transmitiendo las historias de nuestros antepasados.
Al siguiente día Marifrán paso a ser, de una parienta recién hallada, a nuestra “Ángela guía y guardiana”.
![]() |
| Con Marifrán en Villafranca |
Me llevó a conocer a la hija de Pepín Ferreiro, Pili, y a su vez ella recordó la visita de mi padre al pueblo. Recordaba largas charlas con su padre Pepín y con Mercedes, el encuentro con amigos de su infancia que aún estaban el pueblo, reuniones donde hasta bailó tango, típica danza argentina.
![]() |
|
Lo que queda de la casa en la que vivió mi padre |
Conocí la casa donde había nacido mi padre, la famosa casa de piedra, aunque ahora solo se ven sus cimientos de piedra como testigo vivo de la historia de unos Carretones. Miré hacia la derecha y ahí estaba el rio a menos de 100 metros, ese rio tan recordado por mi padre e imaginado por mí.
![]() |
| Con mi compañero Marcelo en Villafranca del Bierzo |
Marifrán nos llevó a recorrer los distintos pueblos linderos que sus nombres me resultaban familia res, aunque de una manera difusa algunos. Pero Pieros y Ponferrada sí los recordaba.
Con mis hijos Sebastián, Federico, Matías y Mayra
Antes de despedirme del pueblo fui al rio Cúa a recoger de sus orillas piedritas y tierra para tirarlas en la casa de Buenos Aires donde depositamos sus cenizas.
Reconozco que me invadió la tristeza y melancolía al tener que dejar ese pueblo tan amado por mi padre y ahora por mí…, reconozco ese sentimiento de mi padre en mí. Sentí que había recorrido esas callecitas de casas de piedra sin veredas y de adoquines, ese río de cauce sereno, de la mano de mi padre. No lo quería dejar sobretodo sin la seguridad de volver algún día.
Comparto este sentimiento con mis hijos en la distancia por videollamada y ellos me recuerdan: “El abuelo está con vos vayas donde vayas mientras lo recuerdes” y así me despedí de Cacabelos, ahora también mi pueblo, el pueblo que me regaló en el 2024 a todos Los Carretones.
Y como me dijo Antonia Carballo esa noche mágica, que a su vez se lo había dicho su abuela Ricarda: “Cada familia es una novela”.
Toda la familia de los Carretones de Argentina reunida Marcelo y yo con mis nietos Dilan, Franco, Lihuen,
Lucía y Caliope

Acá esta nuestra novela, una novela que seguiremos escribiendo Los Carretones.
Agradecimientos especiales:
Juan Carlos (Policía Local de Cacabelos)
Ana Gil (Museo Arqueológico de Cacabelos)
Nieves González Barrio (vecina)
Dueños del hotel La Gallega
Roberto Carballo (por sus investigaciones familiares que me ayudaron a reconstruir mis raíces)
Marifrán , Ester, Toñita, Antonio y Lucre, que me buscaron y me encontraron.







No hay comentarios :
Publicar un comentario