miércoles, 27 de enero de 2021

Imágenes y recuerdos de Cacabelos (CDXLVII)


 

 UNA BODA

Por Antonio Esteban

Hasta el día de hoy, sno había pensado que, antes, para llegar a la ceremonia de la boda, había que seguir un protocolo  inalterable. Verán:  uno conocía a una chica. Le gustaba. Averiguaba, por amigas comunes, si a ella le gustabas. Si era así, un domingo en el baile, bailabas con ella y le decías si quería estar contigo.  Supongamos que aceptara. Volvíais a bailar y estabas con ella una tarde en una fiesta y ya le preguntabas si quería ser tu novia. Sí decía que sí, los martes y los jueves eran días de ronda a la puerta de su casa. Tenías que “pagar el piso” a los mozos del barrio. Un cántaro de vino y ellos se ocupaban de que no hubiera farolas con luces. Tu madre te avisaba: “No tomes nada en casa de esa chica. Te pueden echar algo en el café, si te tomas un café.  Algo que te enloquezca por ella”.  Después, tres años de novio. Habías hecho la mili y tenías trabajo. Petición de mano e intercambio de regalos. Y boda.

Hoy conoces a una chica por ¡internet y le dices, ya el mismo día o dos días después, si quiere venir a vivir contigo. Viene y a los dos meses o antes os cansáis el uno del otro y se acabó todo.

Eso, seguramente, no les ocurrió a las amigas de Celia, la hija de Luchi y Albertín que se casaba o se había casado y que, seguramente, había cumplimentado el protocolo anterior.

Y ahí tienen para confirmar lo que digo a Mary Carmen, la hija de Carlos y Lelita, el de la gasolinera al lado del estanco; a Mary Luz la de Gato, prima de Celia; a Maribel, la de “Alegría”; a Luchy o Luciana de Paz; a Cristina, hermana de la novia, y a Rosi, la hija de José María, el de  “La Ruta”. Y, abajo, a Cuqui, una de las mozas más guapas de Toral, y a María Luisa, la de Adelina, prima también de la novia.

Mis lectoras ¿no seguían el protocolo que cuento, antes de la boda? Seguro que sí.

 

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