miércoles, 9 de diciembre de 2015

Imágenes y recuerdos de Cacabelos (CLXXXVIII)




HÁBLAME DEL MAR, MARINERO…
Por Antonio Esteban González
Recordaba, al comenzar a escribir este pie de foto, una poética canción de Marisol  -Pepa Flores, como  le gusta que la llamen-   que dice, si mal no recuerdo:
“Háblame del mar, marinero…”
“Háblame del mar, háblame…
“Dime si es verdad lo que dicen de él…”

Y se preguntarán mis lectores qué tiene que ver esta hermosa canción con Manuel Tormaledo, el hombre de la foto. Pues tiene que ver, mucho y nada. Me explico: cuando me dieron  -hace meses-  la foto y me dijeron el nombre del señor del bigote, yo, inmediatamente, cambié la palabra “marinero” por “Tormaledo” y tarareé, por lo bajo:
“Háblame del mar, Tormaledo…”
“Dime si es verdad lo que dicen de ti…”
Porque, sinceramente  -lo confieso-  no sabía que entre Manolo Tormaledo y el mar había una trágica relación que desvelo ahora.
Manuel Tormaledo  -por lo que me han contado-  era de Villafranca  -otros lo nacen en Quilós-  y, sino de familia noble, sí, al menos de familia importante.
Sus padres habían levantado el edificio del “Hotel Miralrío”, aunque nuestro protagonista no tuvo nada que ver con el negocio de la hostelería. Tormaledo se dedicaba a la exportación de castañas a América y el negocio  -hablando ahora del mar-  iba viento en popa hasta que alguno de los barcos que navegaban hacia el otro continente, naufragaron y Tormaledo vio como el negocio que había levantado se hundía en aguas del Atlántico y se arruinó. De ahí  su trágica relación con el mar viene  y el título esta semana. No quise cambiar “Háblame del mar, marinero…” por “Háblame del mar, Tormaledo…” entre otras cosas porque quiero que la foto y el pie que ustedes leen sea un homenaje a un hombre al que el mar  -o la mar-  se tragó sus esfuerzos.

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