lunes, 29 de noviembre de 2010

Al César lo que es del César




El lunes pasado os comentaba el lastimoso estado de la caseta del guarda del Castro Ventosa. Ayer domingo volví a subir sobreponiéndome al miedo a los cazadores. La verdar fue que, si el domingo anterior comparaba las detonaciones de las escopetas con el desembarco de Normandía, ayer podría tratarse de una simple escaramuza del cura Merino contra los franceses, pocos y aislados disparos.
La gran sorpresa fue descubrir que ya estaba reparado el tejado y que habían colocado una puerta blindada nueva. Y de propina también habían repuesto los escalones que faltaban para subir hasta la citada caseta.
Habrá que cruzar los dedos deseando que no vuelvan los vándalos a campar a sus anchas por nuestro querido Castro.

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