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| Este es el badajo asesino |
El badajo asesino ha estado oculto durante más de un siglo. Únicamente, durante la restauración del Santuario, quedó al descubierto mientras se realizaban las obras en el interior del templo.
El 24 de abril de 1924 era Lunes de Pascua. Cacabelos celebraba la fiesta de su patrona la Virgen de la Quinta Angustia. El Santuario y alrededores eran un hervidero de fieles devotos que asistían a misa y esperaban la salida de la imagen para iniciar la procesión. Todo transcurría según la tradición. Comenzó el repique de campanas anunciando el momento de aparecer en el exterior y…
(Nos lo cuenta muy bien don Pedro Alonso, el difunto párroco de Arganza, en su libro “El santuario Nuestra Señora de las Angustias”)
El lunes de Pascua, 24 de abril de 1924, a la salida del Santuario la imagen de la Virgen acompañada por el numeroso cortejo como es tradicional al estar solemnizado el acto procesional, coincidió con la caída del badajo de las campanas sobre la cabeza del párroco de Carracedo del Monasterio, don Justiniano Escudero Carnero, el cual debido al duro golpe sufrido falleció pocas horas después, contaba solamente 46 años de edad.
La campana que “perdió” el badajo estuvo castigada durante unos años a guardar silencio. Recobró años después su función, aunque con otro badajo. El badajo asesino estuvo guardado en el Santuario. Fue visto por última vez cuando se estaban realizando las labores de restauración hace unos años.

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