miércoles, 8 de marzo de 2017

Imágenes y recuerdos de Cacabelos (CCLX)





UNA TARDE EN CASA DE MANOLO, EL “RISCO”

Por Antonio Esteban González
La tarde era placentera. La conversación, agradable. Delante de mí tenía a un hombre que, además de buen   conversador, recitaba poemas con voz, ademanes y entonación propias de un rapsoda, pero, este recuperador de historias que es un servidor de ustedes, quería que le hablase del origen de los “Riscos” o, de El “Risco”, por antonomasia, que fue su padre, muy conocido en Cacabelos por improvisar versos.
Y hablamos de él y vino a decirme que el primer “Risco” conocido no recibía este apelativo. Era zamorano y, como otros muchos zamoranos, buscó, allende sus tierras, nuevos horizontes. Vivió en Vega de Valcarce y casó en Villafeile y tuvo un hijo que ese sí, buscó afanes más cerca de nosotros: en San Juan de Paluezas en donde trabó amistad con un españolito que había hecho la guerra en Cuba y que manejaba, como nadie, una navaja grande que siempre llevaba consigo y a la que llamaba, al estilo andaluz, “faca”, pero como era de un tamaño importante, denominaba “facón”.
Este amigo era amigo -valga la redundancia-  de jugarse el dinero de una manera un tanto original: empuñaba el navajón y decía, mientras trazaba con él una raya en el suelo: Saco el facón y ¡ risco ¡ y aquel de los jugadores que más se acercase a la raya, con su moneda, se llevaba el dinero de los demás.
Al abuelo de Manolo le hizo gracia la palabra “risco” y comenzó a emplearla con gracejo, tanto es así que se la apropió y así fue conocido desde entonces y también su hijo Francisco que heredó la palabra de su progenitor.
Manolo, ayer, me recitó poemas de José Martí, pero yo, esos poemas de Martí, ya los conocía. Desconocía, sin embargo, este que ahora cito y que dibujó Pedro Cotado en un retrato que hizo de Francisco: “Yo vengo a cantar con fe / bajo el techo de esta casa / por si me invita a una taza / de aromático café /. Y yo que improvisar no sé /  y más de versos, me atengo, / y pido a Dios, si me atasco: Tabaco/ Si me falla el corazón: Ron / que ya que decir no sé: Café / Y no me pidan que cante / mientras no tenga delante / Tabaco, ron y café//.
Hay más historias que quedan en la memoria colectiva de los cacabelenses, pero que no es hora de contarlas. Volveré otra tarde a casa de Manolo para que me hable de ellas, mientras tanto, vean la foto de familia que presentamos esta semana. Arriba, de izquierda a derecha: Quico, Tita, la mujer de Nino, Fernando, Camilita y José y, abajo, Angustias, Mundo, Camila, Francisco, El “Risco” y Manolo.
Una foto que nos acerca al ayer de una familia muy querida en Cacabelos.
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*  En próximas semanas continuarán apareciendo los siguientes capítulos dedicados a la familia Burgueño.

1 comentario :

  1. Bonita foto...todos muy guapos y puestos...y Tita.. guapísima y simpática...un abrazo

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